La sobrecarga de información —con alertas de riesgo que llegando desde múltiples canales de forma simultánea— dificulta que los lideres empresariales distingan lo qué es una amenaza real e inminente de lo que no lo es. Cuando la línea entre una amenaza y una falsa alarma no está clara, la capacidad de actuar con confianza queda comprometida.
Para cualquier director de seguridad, facility manager o responsable de operaciones que trabaje con inteligencia de riesgos para empresas, ese margen de incertidumbre puede tener consecuencias muy costosas.
Cuando la IA emitió una alerta por un ataque... en un videojuego
Para ponerte en situación, te contamos este ejemplo real: Una empresa recibió una alerta de un incidente con víctimas masivas en su ciudad, lo que desencadenó en una respuesta policial considerable. Tras buscars información sobre el incidente solo se encontró una única publicación en redes sociales que hacía referencia ello. El problema es que la fuente era una publicación hecha por una cuenta de un videojuego popular, y fue completamente ficticio y ocurrió dentro del propio juego.
Entonces, ¿Por qué recibió la empresa esta alerta? Porque el proveedor de servicios de alertas dependía únicamente de la inteligencia artificial (IA), que detectó ciertas palabras clave y emitió el mensaje de forma automática. Plataformas como estas son eficaces para procesar grandes volúmenes de datos con rapidez, pero carecen de un componente crítico que puede marcar la diferencia entre tomar medidas decisivas y cuestionar la fiabilidad de la información: el elemento humano.
Contar con un analista humano en el proceso aporta contexto situacional, experiencia en la materia y juicio real, convirtiendo la sobrecarga de información en inteligencia accionable. Las alertas generadas únicamente por IA no son lo mismo que el filtrado de información veraz para los responsables de la toma de decisiones.
El ciclo de la inteligencia: donde las personas marcan la diferencia
Una de las formas más importantes en la que las personas contribuyen a generar inteligencia precisa, oportuna, relevante y accionable es a través de su implicación en el ciclo de inteligencia.
El ciclo de inteligencia es un proceso que determina cómo se gestiona y opera la inteligencia de riesgos para empresas. Comienza definiendo qué Información necesita una organización continúa con la recopilación de datos para satisfacer esos requisitos, su procesamiento y análisis, y culmina en la producción y entrega de inteligencia en un formato listo para la acción.
Las personas son esenciales a lo largo del ciclo de inteligencia, porque entender. lo que realmente necesitan las organizaciones y sus responsables va mucho más allá de un flujo de datos semifiltrado: requiere conciencia del contexto situacional,
Muchas organizaciones dependen de alertas automáticas en bruto sobre incidentes cercanos, —protestas, delitos, alteraciones del orden público—, pero sin un contexto real, esas alertas se convierten en ruido.. Aunque la IA puede recopilar y procesar datos a gran velocidad y escala, eso no siempre significa que los resultados sean relevantes o precisos. La IA está limitada a las fuentes a las que ha sido programada para buscar y su capacidad para cuestionar la fiabilidad o veracidad de lo que encuentra es muy variada.En última instancia, es la combinación de IA e intervención humana lo que proporciona la inteligencia completa de mayor calidad y veracidad.
3 errores comunes que cometen las empresas con la inteligencia de riesgos
Incluso con las personas y herramientas adecuadas, los errores ocurren, especialmente cuando se malinterpretan u omiten pasos fundamentales del ciclo de inteligencia. Estos son los tres que observamos con más frecuencia:
- Requisitos de inteligencia poco claros: Sin una comprensión clara del tipo de alertas que la empresa necesita saber y por qué, la inteligencia pierde valor o se centra en prioridades equivocadas.
- Fuentes limitadas: Depender de un número reducido de fuentes de datos, en lugar de aplicar un enfoque de inteligencia multifuente, genera puntos ciegos y una visión incompleta del panorama de amenazas.
- Falta de acción: La inteligencia solo es valiosa si impulsa una acción. Esto significa ofrecer información precisa, oportuna y relevante a los responsables de la toma de decisiones e integrar la inteligencia en toda tu organización. No se trata únicamente de identificar amenazas, sino que comprender su posible impacto y resultados empresariales.
La verdadera inteligencia de riesgos para empresas requiere personas
La verdadera inteligencia de riesgos conecta los puntos y proporciona a los responsables la claridad necesaria para actuar. No se limita a describir lo que está ocurriendo: explica por qué importa y qué hacer al respecto.
¿Recuerdas el ejemplo del videojuego que te hemos contado? Cuando otras empresas tuvieron dificultades para determinar si el ataque era real, los analistas del Risk Intelligence Center de Securitas identificaron rápidamente que la información no era ni precisa ni relevante, evitando escaladas innecesarias y proporcionando tranquilidad y capacidad de respuesta a sus clientes.
Los analistas que trabajan en el Risk Intelligent Center (RIC) de Securitas provienen de trayectorias diversas tanto profesionales como personales, lo que les permite aplicar contexto y traducir la visión general de nuestros clientes en la toma de decisiones. Cuando una amenaza tiene el potencial de afectar a un negocio, nuestro equipo está ahí para ofrecer la información necesaria y responder con confianza.
En conclusión, el ser humano desempeña un papel fundamental para entender los datos y convertirlos en inteligencia que sea precisa y accionable. No se trata de humanos contra máquinas; necesitas ambos trabajando juntos para que el resultado sea el mejor posible.
Los analistas del RIC de Securitas provienen de trayectorias diversas —tanto profesionales como personales—, lo que les permite aplicar contexto, cuestionar suposiciones y traducir el análisis en decisiones concretas. El factor humano desempeña un papel determinante para dar sentido a los datos y convertirlos en inteligencia precisa y accionable. Pero no se trata de elegir entre personas o máquinas: se necesitan ambas. Son un multiplicador de fuerza la una para la otra.
¿Quieres saber cómo podemos proporcionar inteligencia de riesgos elaborada para tu organización? Contacta con nuestro equipo y descubre cómo mantenerte alerta, preparado y protegido en todo momento.