Los riesgos a los que se enfrentan las organizaciones han ganado en complejidad, lo que convierte las medidas de seguridad reactivas en una apuesta arriesgada.
Un enfoque proactivo, que integre la inteligencia de riesgos en toda la organización, puede dar a los equipos de seguridad la ventaja necesaria para anticiparse en un panorama de riesgo en constante evolución. Esta seguridad basada en inteligencia de riesgos resulta fundamental para ayudar a las organizaciones a identificar y mitigar amenazas, y a gestionar riesgos de forma proactiva.
En este artículo comparto cómo integrar la inteligencia de riesgos de forma más eficaz en tus operaciones. Estas ideas pueden ayudarte a pasar de la inteligencia de amenazas tradicional a un marco de inteligencia de riesgos más completo, que identifica las amenazas y las vulnerabilidades que explotan, y aborda además su impacto en el negocio.
Adaptarse a un panorama global de amenazas y dinámico
Los retos tradicionales de seguridad, como la delincuencia, los disturbios y el terrorismo, han evolucionado. Los equipos de seguridad afrontan hoy la tarea de mitigar lo que considero amenazas "de nuevo estándar": riesgos medioambientales, crisis sanitarias como el COVID-19 y riesgos geopolíticos. Estas amenazas no se limitan a regiones o sectores concretos; forman parte de un panorama de riesgo global que las organizaciones deben estar preparadas para afrontar en todo momento.
Uno de los desafíos más significativos es la convergencia entre las amenazas físicas y las de ciberseguridad: lo que ocurre en el ciberespacio puede afectar al mundo real, y viceversa.
Un ataque de ransomware o una amenaza de protesta física dirigida a los activos de una organización supone el riesgo de una interrupción empresarial sustancial, además de riesgos de marca, reputación y cadena de suministro. Por ello, las organizaciones necesitan cada vez más inteligencia que identifique estas amenazas y detalle cómo pueden afectar a sus operaciones, activos y personas.
De la inteligencia de amenazas a la inteligencia de riesgos para empresas
Aunque muchas organizaciones se centran en comprender las amenazas externas, evaluar cómo estas amenazas se convierten en riesgos es fundamental. Las amenazas no se convierten automáticamente en riesgos.
Para comprender su impacto potencial en el negocio, es necesario analizar cómo interactúan con los activos y cómo explotan las vulnerabilidades existentes.
Desglosando esto en sus componentes operativos, el modelo se apoya en tres pilares diferenciados:
- Inteligencia de amenazas: identifica y analiza de forma proactiva los peligros contra los que debemos protegernos.
- Inteligencia de protección: se centra en salvaguardar activos como personas, operaciones y reputación, junto con las vulnerabilidades asociadas a cada uno.
- Inteligencia de riesgos: convierte las dos anteriores en una cuestión de negocio, evaluando cómo la interacción entre amenazas, activos y vulnerabilidades afecta a la organización en su conjunto —no solo desde una perspectiva de seguridad.
Al integrar inteligencia de riesgos para empresas (una combinación de inteligencia de amenazas y de protección), las organizaciones pueden comprender mejor cómo los riesgos afectan a las operaciones, la reputación de la marca, el cumplimiento normativo y las cadenas de suministros. Este enfoque integral no solo ayuda a proteger los activos físicos y la reputación, también puede mejorar la resiliencia global del negocio.
Alinear la inteligencia con las prioridades del negocio
Para que la inteligencia de riesgos sea realmente eficaz, debe ser relevante para los responsables de la toma de decisiones en toda la organización.
Distintos departamentos, como recursos humanos, legal, finanzas y marketing, priorizan los riesgos según sus propias preocupaciones. Por ejemplo, mientras los equipos de seguridad se centran en las amenazas físicas, recursos humanos puede priorizar la seguridad de los empleados, y los equipos legales pueden priorizar el cumplimiento normativo y la responsabilidad legal.
Al enmarcar los problemas de seguridad de manera que se alineen con los objetivos de cada departamento, la inteligencia puede respaldar estrategias empresariales más amplias y fomentar la colaboración interfuncional.
Además, en periodos económicamente exigentes, resulta esencial demostrar el retorno de la inversión de la función de seguridad incorporando la inteligencia de riesgos. Al prevenir interrupciones costosas y proteger la reputación, las organizaciones pueden justificar mejor sus inversiones en estrategias de inteligencia integral.
Un caso especialmente ilustrativo muestra cómo un cliente aprovechó la inteligencia de riesgos de Securitas para evitar interrupciones operativas significativas. En los últimos años, el cliente se enfrentó a una escalada de actividad delictiva y amenazas de sabotaje que suponían un riesgo grave para su negocio.
El equipo hizo seguimiento de los actores implicados a través de nuestro servicio de inteligencia de amenazas. A la vez, utilizó los servicios de inteligencia de protección y de riesgos para evaluar cómo las protestas podían afectar a activos concretos de la organización. Con esa información, el cliente pudo ajustar de forma proactiva su postura de seguridad y evitó cerca de 27 millones de euros en interrupciones a lo largo de un año.
Cuando se implementa de forma eficaz, la seguridad basada en inteligencia ayuda a las organizaciones a mitigar riesgos y a garantizar la continuidad del negocio. Y al aprovechar la inteligencia de riesgos, las empresas pueden convertir amenazas potenciales en oportunidades estratégicas.
¿Tu organización cuenta con la inteligencia necesaria para anticiparse a sus riesgos, o sigue reaccionando cuando ya es tarde? Habla con nuestro equipo de inteligencia de riesgos y descubre qué necesitas para dar el paso.